jueves, 14 de mayo de 2009

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Querido Corte Inglés

El Corte Ingles, ay,
¡qué cantidad de vida traería
a esta ciudad dormida, Cáceres!
Sería el gordo de la primitiva,
el único acertante del euromillones,
el primer premio de la lotería de navidad
para repartir entre todos sus habitantes.
Pero de momento sólo es un sueño, una ilusión,
una espera por un futuro prometedor.

Fdo: yo no

Es probable que mucha gente se sienta así de eufórica al planear sobre Cáceres la posible instalación del centro comercial en la ciudad, y no seré yo quien les quite la ilusión, estamos en un país libre y nadie obliga a los demás a que hagan uso de todas sus neuronas. Pero es que ya empieza a inquietarme demasiado esa manía que tiene la sociedad (o su parte más reaccionaria) de esperar la llegada de un heroe, de un salvador que nos saque de los apuros que pasamos. Fe ciega, vagancia o el motivo que sea, no me tranquiliza en absoluto.

Entonces estamos con que El Corte Inglés traerá la modernidad, el prestigio y el trabajo que no tenemos. Pues muy bien, yo digo a todo eso que no. ¡Ojo!, que no lo digo usando todas mis neuronas, que para esto sólo hace falta una y a tiempo parcial, pero es que no soy de los que piensan que Cáceres no sea una ciudad moderna (ni lo contrario), tampoco que el prestigio de una ciudad lo dé un centro comercial (ni 300), y que el problema del trabajo lo vaya a solucionar esta empresilla (dicho con cariño). Por lo menos espero que los factores, si existen, que miden modernidad y prestigio, no sean los porcentajes de beneficios de una empresa, su ubicación, o el número de empleos precarios que genere.

El Corte Inglés no es un a ONG que quiera instalarse en Cáceres para hacer obras de caridad. Se trata de una empresa, y como tal, pretende hacer negocio y ganar, eliminando a la competencia directa y apropiándose del mercado. ¿Que crea puestos de trabajo?, claro, pero también los elimina a su alrededor. Y que nadie se lleve las manos a la cabeza, que no cuento nada nuevo. Pero es que esto es especialmente común en grandes empresas del estilo. No nos engañemos, el pez grande se come al chico, y esto no es sólo una frase, es el gran precepto que rige la economía de mercado actual, por encima de biblias o coranes.

Sólo hay que darse una vuelta por internet y buscar las noticias sobre la sospechosa política laboral de la compañía, y las irregularidades existentes a la hora de instalarse en algunas ciudades. Un par de ejemplos:

http://infocorty.blogspot.com/

http://www.revistaelobservador.com/index.php?option=com_content&task=view&id=130&Itemid=35

Aparte quedaría el debate político, un circo de vanidades en el que casi todos quieren apuntarse el tanto de ser los más modernos, los más prestigiosos y los que más empleo crean. Se puede criticar al anterior gobierno (PP) por haber endeudado al ayuntamiento hasta las cejas y luego pretender remediarlo con un un plan de urbanismo surrealista y que sería una puerta abierta a cualquier especulador avispado. Tenemos a una facción de ese anterior gobierno (FC) que mediante la táctica de la pataleta consiguió lo que quería, medrar en sus negocios, aunque eso le haya costado el haber amortizado su vida política. Y también tenemos a los que gobiernan, PSOE e IU, el primero, hijo de un Pablo Iglesias avergonzado, y el segundo, con unos ideales maravillosos pero al que nadie vota. Todos quieren El Corte Inglés, pero sólo IU añade que ni donde sea ni como sea, una postura conocida que nadie puede criticar, pues ha sido el único coherente desde el principio.

Ahora todos quieren apartar a IU para poder traerse al ansiado centro comercial, pisoteando los acuerdos y a sabiendas de que el gobierno se rompe. Al PP y a FC les puede interesar esta inestabilidad, pero el PSOE no parece darse cuenta de que esto le va a costar su prestigio como un partido de fiar. Supongo que habrán hecho cuentas.

Conclusión. Quiero un Cáceres moderno, de prestigio y con empleo, es decir, que El Corte Inglés es totalmente prescindible.
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