Casi nueve meses, casi un parto. Eso es lo que he tardado en volver a entrar en este blog para publicar algo.
Es lo que tiene la falta de constancia y lo difícil que me resulta mezclar un rojerío frustrante ante la cantidad de vendas que a la mayoría de la sociedad le han encorsetado para no ver la realidad; un ecologismo inlograble por un entorno social inconsciente, apenas abierto a lo que "es natural"; y una deformación profesional que de un día para otro te lleva a un arcaicismo ridículo y donde las nimiedades son los productos más vendidos y no se si los productos más demandados.
Pepinos y calabacines del huerto
Si resumo lo que ha pasado en estos casi nueve meses termino pronto: lo mismo de siempre. Nada ha cambiado desde entonces, no para mí, que no es lo importante y saldré adelante aún con mi nueva faceta de "parado", sino para la sociedad en su conjunto, para la gente, para todos y todas. Se podría decir que la crisis y la coyuntura actual ha cambiado y empeorado la situación de la gente, por supuesto, pero al fin y al cabo yo no me sentía orgulloso de lo que teníamos antes, ¿o acaso era bueno?
Simplemente, y por no extenderme en este tardío post, lo que vengo a decir es que no se puede pedir peras al olmo. Habrá que sembrar un peral para eso.




















