lunes, 20 de diciembre de 2010

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Colores que unen o dividen

En estas últimas semanas me he interesado por las noticias de una nueva formación política que se está gestando, EQUO, que de momento se ha constituido como fundación, y cuyos promotores vienen de movimientos ecologistas como Greenpeace o SEO/BirdLife.
Los primeros pasos ya los han dado, es decir, que el estudio de viabilidad ha dicho que deben continuar con el proyecto y para presentarse firman un manifiesto con su visión sobre los problemas de esta sociedad y el camino de las soluciones. Hasta aquí, la versión objetiva.

Leído el documento-manifiesto, es probable que se pueda enmendar alguna cuestión, pero en general, desde mi punto de vista es aceptable... De hecho, creo que cualquier persona con un mínimo de conciencia social (que engloba también la ecológica) podría dar su visto bueno. Se habla de crisis sistémica, de sostenibilidad, de pasividad política, de compromiso... cuestiones que tejen una tela con tintes de hilos claramente verdes y rojos (por ponerles un color), aunque, y aquí está el pero, todo de una manera abstracta.

Decir que los grandes partidos, o los partidos tradicionales, no saben arreglar los problemas actuales no es nada nuevo. Yo concretaría más, afirmando que son los partidos que nos han gobernado y nos gobiernan los que no saben aplicar las soluciones alternativas necesarias, y más aún, si lo vemos desde el espacio local más cercano, España, se puede acotar a los dos partidos mayoritarios, que supongo son a los que se refiere el manifiesto: psoe y pp.
Decir que otras orientaciones económicas y sociales se imponen tampoco es nuevo. Está claro que la causa de la mayoría de los problemas viene de una política económica inviable e insostenible, de unos mercados indomables, de como lo quieran llamar. En el fondo se trata de esta economía de mercadeo, de este liberalismo o neoliberalismo actual, porque otro no conocemos, y lo peor de todo, porque los que tienen el poder de cambiarlo no quieren y no pueden hacerlo.
Decir que es el momento es una constante tan repetida, que de antigua se va a quedar obsoleta. Los más pesimistas dicen que hace tiempo se dijo que "ahora o nunca", y como el "ahora" ya pasó, estamos en el "nunca".

En una entrevista a uno de los promotores del proyecto, Juan López de Uralde, se comenta que otras fuerzas políticas, incluída Izquierda Unida, no contemplan las cuestiones que ellos proponen con la suficiente relevancia. Bueno, discrepo, porque de lo contrario, yo mismo habría formado equo hace mucho tiempo. Insisto en que los problemas vienen de quienes han tenido el poder y quienes lo tienen ahora... porque no se puede meter en un mismo saco a todos. No me gusta, porque no lo comparto, que se diga que todos los políticos son iguales, incluso un mismo político (o política) puede decir hoy una cosa y mañana la contraria. Parece ser que el interés general lo justifica todo. Entonces, si no me equivoco, ese comentario seguro que hace alusión a lo que yo llamo "equodistancia política", es decir, no tejo ni con hilo rojo ni con hilo azul, lo haré según vayan llegando las bobinas. Es como llamar a las personas que se declaran apolíticas para que hagan política sin declararse políticamente... Demasiado complicado. Lo dejaré en una simple estrategia política para conseguir seguidores.

Hablando de estrategias políticas, o mejor dicho, estrategias patéticas, ¿alguien ha oído hablar de la pinza, del voto útil? Efectivamente, cada vez que se acercan unas elecciones y lo que interesa es el voto, le cueste a quien le cueste. Reclamar votos para uno mismo porque si votas a otra opción no va a valer de mucho, porque yo he puesto las reglas y no las pienso cambiar, no es que sea patético e injusto, es que es antidemocrático. Que las reglas de la proporcionalidad las impongan quienes se ven beneficiados de su desproporcionalidad, es sencillamente de muy mala gente. Pero volvemos a lo mismo, el interés general lo justifica todo, incluso este desinterés generalizado. No es sostenible democráticamente hablando, y para más inri, tampoco lo es matemáticamente hablando. Luís García Montero denuncia esta estrategia en un artículo, calificándola de "temeraria". Antes también lo era, y aunque sacaran provecho de ella, tiene los días contados porque la sociedad empieza a verlo más claramente, o eso quiero creer.

Javier Parra, director de larepublica.es, en un artículo al respecto, da a entender que proyectos como el de Equo, son balones de oxígeno para este sistema que se ahoga. En el fondo, tiene razón en alertar sobre iniciativas de este tipo cuando resultan ser excluyentes, aunque todavía es pronto para señalarlos, y aunque me parezca exagerado catalogarlos como de derechas. Lo que me asombra y me llena de dudas, es que con todo lo que está sucediendo, con el daño que se está haciendo a los trabajadores, que son/somos los que deberían concienciarse de la fuerza que tendrían juntos, los movimientos de la izquierda siguen/seguimos autoexcluyéndonos de la necesaria unidad. Soy informático, y conozco la técnica que de que ante un problema general se extraen subproblemas para acotarlos y poder solucionarlos directamente y de manera más sencilla que si se intenta hacer globalmente: es el "divide y vencerás" de toda la vida. Pues ese algoritmo es el que parece que está implementando la izquierda actual erroneamente, porque no consiste en ejecutarlo contra uno mismo, sino que hay que aplicarlo para resolver el problema común a todos, el sistema que padecemos.
En definitiva, reconozco a la izquierda como la defensora, que no dueña, de la lucha por la equidad social, por la mayor democracia, por la participación social, por el ecologismo, la sostenibilidad, por el cambio de modelo, por la cooperación... es decir, por todo lo que engloba lo que se podría llamar como "justicia social", y eso se teje con hilos de unos determinados colores, unidos y no separados.

4 comentarios:

Angelillo dijo...

Muy interesante el manifiesto de EQUO.Pero creo que ante la crisis la conciencia social sobre este tema se ha desvanecido... Tanto a un parado como a un banquero, no le importa el planeta en la próxima generación, sino en el día siguiente: si podrá trabajar o si ganará o perderá en bolsa. Qué ciegos somos!!!

Carlos Luengo dijo...

Estoy de acuerdo, Angel. Y además de ciegos, limitados... habiendo crisis no hay tiempo para la conciencia, y menos para la conciencia social, ¡qué penita!

Un abrazo.

Azul Unada dijo...

Que los trabajadores tomen conciencia de lo que podrían hacer juntos. Creo que ahí radica el cambio (¿Quién es que escribió tanto de la "conciencia social"?...). Mi esperanza está puesta en la ciudadanía, en que como "grupo" hagamos sentir nuestra voz y el enorme poder que tenemos unidos, con hilos de ciertos colores, como bien decis

Carlos Luengo dijo...

Esperanza que tenemos muchos, Azul.
Un abrazo.

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